Me voy de vacaciones mañana, asique el blog estará cerrado casi un mes. Como despedida he decido iniciar con el post de hoy un genero nuevo de historias: los koans. Un koan es, en la tradición zen, un problema que el maestro plantea al novicio para comprobar sus progresos. Muchas veces el koan parece un problema absurdo, ilógico o banal. Para resolverlo el novicio debe desligarse del pensamiento racional y aumentar su nivel de conciencia para adivinar lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras. En la cultura occidental, el alumno aprende del profesor siguiendo el hilo de su discurso lógico, paso a paso. El maestro zen, por el contrario, exige un salto a su alumno, debe obtener un conocimiento inmediato por sí mismo. Por lo tanto los koan nunca se resuelven siguiendo la lógica del enunciado o tras un análisis racional del problema. De hecho mientras el alumno tenga su pensamiento entretenido y prisionero del discurso racional, no podrá encontrar la solución.
Os dejo aquí el primer koan de este blog: Dos monjes estaban discutiendo acerca de una bandera. Uno dijo: La bandera se está moviendo. El otro dijo: El viento se está moviendo. Sucedió que el sexto patriarca, Zenón, pasaba justamente por ahí. El les dijo: Ni el viento, ni la bandera; la mente se está moviendo.
Hola. Hoy os dejo el movimiento 4 de una Sonata para violín y piano de Cesar Franck, que descubrí gracias a Susana. Nos encanto a ambos y aquí podreis escucharla. Fijaos bien como desde el principio la melodía se va compartiendo entre el violín y el piano hasta tal punto que se hace pegadiza…. y luego se va haciendo cíclica, es decir, se expone la melodía pero con alguna variación
Cesar Franck termino la obra 27 años después de haberla comenzado, presentando este movimiento algunos pasajes de dificultad interpretativa bastante grandes.
Esta frase, traducida como “conocete a ti mismo”, fue grabada en piedra por los siete sabios en el Oráculo de Delfos. Y no por menos es importante esta frase; debería estar (y no lo es así) en todos los manuales de autoayuda. Si la sabiduría y el conocimiento es el bien más preciado, este se dobla si ese conocimiento es sobre uno mismo.
Conocer tus debilidades y tus fortalezas, tus sentimientos, virtudes y defectos puede ayudarte en muchas ocasiones, y lo que es más importante, te ayudará a contemplarte desde fuera tal y como otros te ven. En este sentido recuerdo una frase que no se donde leí ni de quién es: “Las cosas no son como las vemos, sino como somos”. ¿No es acaso importante observamos?
Por cierto, que fue Socrates uno de los qué mas uso está frase….
Me despido con una entrevista a un grande de nuestras letras, economista y escritor ya con muchos años a sus espaldas, hablando de eso mismo…. nosce te ipsum http://www.celdatv.com/cgi-bin/zdoc30/media.pl?v=100777
Saludos
Fermín